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lunes, 19 de mayo de 2014


Ayudar a... o hacerse responsable de...

 
El pasado viernes salía a las 4:00 de la tarde de una empresa para la cual estaba brindando una consultoría. Era viernes, y aunque había tenido una semana realmente agotadora reunía mis últimas fuerzas para atender a mis clases de psicoterapia desde las 5:00 de la tarde hasta las 8:30 de la noche.
 
Mi vehículo estaba en un estacionamiento al aire libre el cual limita con una construcción que luce paralizada, allí se encuentran refugiados los llamados “dignificados de la patria”. Me sorprende que a esa hora el sonido que escuché era el inconfundible batir de unas piedras de dominó sobre una mesa.
 
Antes de que yo pudiera reaccionar, un caballero que caminaba delante de mí alcanzó a decir. “Ellos jugando dominó y nosotros trabajando para mantenerlos”. De alguna manera me sentí identificado y me sumo a su comentario diciéndole que es viernes, que estoy cansado, que voy para clases y probablemente estaré llegando a mi casa sobre las 9:30 de la noche. El joven caballero me dijo que no creyera yo que porque era viernes estaban jugando dominó, pues casi todos los días hasta las 9:00 o a veces hasta la medía noche la escena era la misma.  
Uno de los principios que constituyen la Gestalt es la responsabilidad. Nosotros entendemos que cada persona debe asumir su existencia, emociones y/o acciones. Hacerse responsable de obrar día a día en lugar de lamentarse y de esgrimir excusas para evadirse de los compromisos y obligaciones que acarrea el diario vivir.
Creo sin lugar a dudas que ha sido un gran error confundir “ayudar a los demás” con “hacerse responsable de los demás” Cada ser humano debe hacerse responsable de construir su propio destino y la participación del estado debe fundamentarse en ayudarlo con los medios necesarios para alcanzar sus sueños.
Pienso que es sensato patrocinar la idea que a una población de escasos recursos económicos en el país se le proporcione luz, agua, comunicaciones, viviendas, educación, salud y capacitación para que puedan tener un nivel de vida digno, además de aprender un oficio o profesión que les permita generar sus propios ingresos. Pero debe hacerse con la conciencia que si al principio no pagarán nada, poco a poco deberán ir devolviendo parte de ese capital y el tiempo invertido en ellos para que otras personas y otras comunidades puedan correr con la misma fortuna que ellos tuvieron.
Que quede claro, yo también soy un venezolano que tengo arraigado la idiosincrasia de celebrar mis triunfos y progresos en la vida. Me gusta celebrar con mis familiares y amigos en torno a una buena parrillada, buena bebida y hasta de vez en cuando un buen puro para disfrutar de todo aquello por lo que tanto he trabajado. Porque de eso se trata, de sacar a este país adelante con nuestro propio estilo, con alegría y el buen humor que nos caracteriza.
Lo que nunca avalaré, es que la energía que destinamos una parte importante de ciudadanos a ayudar a otros compatriotas, sea destinada a mantener a partidarios del pensar que la culpa de sus infortunios es totalmente del otro, y que tienen el derecho a esperar sentados que el estado los “mantenga” por el simple hecho de haber nacido en una tierra bendita de recursos naturales.  
 

 

lunes, 7 de abril de 2014


Gustavo Rodríguez

“La vie en rose”   

 

La sonrisa no hallaba como contentar a la mirada, el gesto del cálido abrazo entre amigos que hace algún tiempo que no se veían, escoltaba el dolor que nos hacía cómplices a través de los recuerdos. Como fue muchas veces, una vez más nos reuníamos el viejo grupete de San Rafael de la Florida, solo que en esta oportunidad no fue en torno a las famosas caraotas con tropezones de Gustavo o las tortas de navidad de Teté. Esta vez la fuerza del amor y de la amistad brindaban un merecido homenaje a quien hizo grande la actuación en el país y a un buen amigo.

 Sin saberlo honramos el principal legado que nos heredó, la alegría. Gustavo tenía el don de sonreír aún cuando el destino giraba sin avisarle; quizás por eso Juliana, el chino, el Jaime, el otro Jaime, la Yani, la Grecia, Teté y yo, nos permitimos romper el rigor del momento con un alegre comentario de esos buenos tiempos que alguna vez compartimos en la vida. Nos era muy difícil solo despedir con llanto a quien nos enseñó otra forma de reír y ver la vida.
 
Recordaré a Gustavo en sus tres dimensiones. Como el actor cuya larga y exitosa trayectoria en la televisión y el cine ya tiene su lugar en nuestro acervo cultural. Creo que muchos hombres de mi época seguiremos prefiriendo como número uno al Pedro Estrada de la laurada novela “Estefanía”, y su consagrada frase de “Manuel Fulvio, Manuel Fulvio” que tanta veces imitábamos en nuestra niñez cuando queríamos jugar a asustar al adversario.

Como ser social Gustavo nos deja el ejemplo del estudio, la disciplina y la perseverancia, muy bien acompasados con el humor y la “buena vibra” que siempre lo caracterizó. Fue maestro y permanente estudiante, pero sobre todo fue un ser humano sencillo y humilde, fuera de las tablas o de las cámaras, era el padre que educaba a sus hijas, las llevaba al colegio, hacía compras o llevaba a reparar el carro.

Pero sobre todo un apasionado por la democracia en su país, nunca vendió sus principios o utilizó sus dotes artísticos por algunas monedas. Por el contrario fue un defensor de la libertad y ante todo de la más firme convicción que el éxito solo se logra mediante el trabajo y el constante estudio. Un humanista a carta cabal.

En su tercera dimensión, el amigo, durante unos años mi esposa y yo fuimos sus vecinos, buenos vecinos. De ese pequeño circulo de San Rafael de la Florida me quedan los lazos con su familia y amigos, además de un montón de recuerdos que se unen al cúmulo de momentos felices en mi vida. Como cuando se le oía cantar desde la cocina de su casa:

 
“Quand il me prend dans ses bras

il me parle tout bas

je vois la vie en rose”

 Dios te tenga en sus brazos Gustavo. Gracias por acompañarnos un trayecto en nuestro camino.

 

 

martes, 25 de marzo de 2014


Breve ensayo acerca de la Educación y la Cultura

 
Que extraña forma de ironía tiene la vida de dar lecciones de historia. La juventud que hoy se alza ante las injusticias de quienes gobiernan, lo hacen ante quienes hace dos o tres décadas atrás hacían lo propio contra aquellos gobernantes que a su vez, se habrían sublevado cuando era jóvenes en el año 27 ante un sistema de gobierno que nadie deseaba.   

Perece que se nos olvida que hemos seguido y apoyado electoralmente a quienes históricamente se han alzado contra la tiranía, para luego terminar por odiarlos y amando a ese nuevo grupo de valientes que siempre lucha por un país mejor.  

No dejo de preguntarme si estos jóvenes que hoy tan gallardamente luchan como otros lo hicieron en tiempo de otrora, en los próximos veinte o treinta años estarán también asesinando y moliendo a palos a las nuevas generaciones que expresen para entonces su inconformidad. A fin de cuentas ya esto lo hemos vivido.
 
 
Educación y cultura. Si responsablemente nos hubiésemos ocupado de impartir educación y cultura a todos los ciudadanos del país, no tendríamos cada veinte o treinta años que pagar con sangre y vidas humanas nuestras inconformidades. Lo que es un hecho cierto es que cada represión es más salvaje de generación en generación, y eso se debe a que cada vez somos menos educados como ciudadanos.

En estos tiempos modernos es insuficiente solo ocuparnos de llevar a que un individuo obtenga un grado universitario, se trata también de enseñarle que la vida tiene además un poco de filosofía, de humanismo, de existencialismo, de arte, de teatro, de música o de cualquier otra forma expresión que nos rete el pensamiento, el alma, las creencias, convicciones y nos permita desafiar nuestra habitual forma de pensar, ser y actuar. Aprendiendo a aprender nuevas formas de convertirnos en mejores individuos y sociedades ideales. Por el contrario creo que los políticos en este país han aprendido con las décadas a ser más represivos, crueles e ineptos. Aún así los elegimos.  

Hoy nuevamente con sangre y vida se plantea la necesidad de cambiar el rumbo de la nación para hacernos de un futuro mejor. Procuremos que esta sea la última vez que una familia lloré a un estudiante, a un policía, a un padre de familia, artista, figura pública o cualquier ciudadano común. 

Fácil ha sido que se nos rompa el corazón cuando vemos que de la cabeza de un estudiante en vez de brotar ideas brota sangre, cuando vemos que un guardia nacional yace en el piso y es arrastrado por sus compañeros tratando de volverlo a la vida. A fin de cuentas nos guste o no, todos compartimos la misma estirpe y el derecho de haber nacido en una tierra de gracia. Desde el preciso momento que nos alegramos por la muerte del otro, es porque de alguna manera nos hemos envenenado a tal punto el corazón que ya pensamos como aquel que rechazamos. 

¿Como ha sido posible que lleguemos a la indolencia de celebrar la muerte de “un contrario”?, que no se hayan puesto a derecho, juzgados y sentenciados a los asesinos de las más de 34 vidas en este mes y medio de protestas, por no mencionar los miles que han muerto en la Venezuela contemporánea causa de la delincuencia.

¿Como es posible que estemos viviendo situaciones que antes solo se vivían en otros países y lo experimentábamos por la televisión?

Ante toda esta confusión, sobrarán los políticos que cabalguen sobra ola que les proporciona el trabajo de sus seguidores. Llegará el día que en la mente del elector venezolano la política carezca de color e ideologías personales, y prevalezca la sensatez y el conocimiento para exigirles a los que elijamos como gobernantes, que trabajen y cumplan con lo que el país necesita.    

La nación debe y tiene que llegar a un acuerdo de gobernabilidad, entendimiento y progreso. Ante todo es necesario admitir que hay dos mitades que tienen una concepción filosófica de vida distinta, dos porciones que prácticamente por igual tienen ideas inteligentes que bien concertadas nos llevarán a un mundo mejor.

De la misma manera debemos tener en cuenta los espacios de disidencia entre ambas fracciones, puntos de desacuerdo que pueden ser ingeniosamente zanjados si se establece como premisa de entendimiento el respeto por las ideas del otro y el concierto de que el bien de todos es también beneficio para el bien individual. 

Desafortunadamente los líderes políticos o no saben o no han querido interpretar el llamado a tener un nación prospera y de iguales oportunidades para todos.



El día que comprendamos que los libros, las artes, constante estudio y el criterio propio, se constituyan como parte de la base de nuestro aprendizaje, seremos inmunes ante el hipnótico discurso de quienes juegan con nuestras esperanzas porque conocen nuestras limitaciones intelectuales. 

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lunes, 17 de marzo de 2014


Los seis errores del hombre

Insistir que una cosa es imposible porque no podemos
  conseguirla

(Parte 2)

¿Por qué hay personas que alcanzan sus sueños y otras simplemente no? ¿Por qué hay quienes sobresalen entre otras inclusive cuando el contexto que los rodea es el mismo para todos?



 Estas preguntas se descubren ante nuestros ojos a cada instante en nuestras vidas. Justificamos y con razón que alguien por ejemplo gane un premio Nobel pues para ello se requirió de una vida llena de estudios, o que un cantante haya ganado un Grammy porque sus canciones y su voz, han sido el resultado de una trayectoria artística colmada de horas de ensayos y desvelos, además por supuesto de tener talento.
De la misma manera y en un entorno más personal, justificamos que en el trabajo los mayores ingresos sean percibidos por las personas más preparadas y con mayor experiencia laboral. Que una mujer bonita o un hombre apuesto consigan pareja, o que en un equipo de vendedores justifiquemos que aquel que sobresale entre los demás es porque “tiene un talento natural para las ventas”. En fin, referencias de esta clase proliferan en el diario acontecer.
Pero qué decir cuando el éxito no contrasta con la persona que lo consigue. El mundo igualmente está lleno de hombres y mujeres que han logrado sus sueños de manera “aparentemente” inexplicable.
Es así como existen escritores famosos fuertemente criticados que no han tenido preparación académica, cantantes con voces irritantes o desabridas que han llegado a la cima, canciones realmente ridículas que acumulan millones de visitas en la web, mujeres y hombres pocos agraciados con parejas hermosas, vendedores sin talento que sobre cumplen sus cuotas de ventas.      
En la primera parte de este artículo identificamos a través del ejercicio de visualización el acervo de conocimientos que hemos acumulado con los años, y de la misma manera cuales son los componentes que debemos desarrollar para alcanzar nuestros sueños.
Ahora que sabemos con que contamos y que debemos explorar, el primer movimiento que debe hacerse es Convertir las excusas en acciones.
Si usted no intenta algo estará fallando el 100% de las veces. Supongamos que desea leer más, siempre ha querido hacerlo pero nunca ha tenido tiempo para ello. La excusa por demás válida es el tiempo.
Lo primero que hay que entender del tiempo es que estamos condenados a consumirlo a una velocidad de 60 segundos por minuto. Aunque no podemos controlarlo si podemos definir cómo gastarlo.
Tome su reloj y mida el tiempo que le tarda darme las razones por la cual no puede leer. Muy probablemente le tome un par de minutos.
Dos minutos es el tiempo que tardaría (si es muy lenta) una persona en leer una página de un libro. Si en vez de dar explicaciones esa persona se toma el tiempo de leer una página diaria, habrá leído en un año un libro de 365 páginas. Si logra elevar este tiempo a 10 minutos, en un año serán 5 libros de 365 páginas cada uno. Esto es analizar la excusa y convertirla en acción.
Su segundo movimiento debe ser: Dejar de un lado los prejuicios cuando entre en acción.
 

Es necesario enfrentar el miedo de hacer el ridículo. Haga memoria de todas las personas famosas o exitosas que conoce en el medio artístico o inclusive en su entorno personal. Absolutamente todas han sido objeto de burlas y/o críticas. Con la razón o sin ella todas han sido expuestas en algún momento de su vida al escarnio público, y aun así siguen siendo o fueron triunfadores en sus campos de trabajo. Tienen en su haber fracasos y éxitos, son queridos y a veces odiados, algunos respetados, otros repudiados.
Sin duda todos tienen algo en común: Se atrevieron a hacerlo, y además con la mucha o poca preparación que tenían para ese momento encontrando un lugar en el mundo de las artes, el espectáculo, los negocios etc.
 Quiero finalizar el artículo con una historia. Cierta vez una muchacha poco agraciada se casó con un hombre apuesto y trabajador responsable. Ella compensa su falta de gracia con su simpatía además de ser buena conversadora. En una reunión con sus amigas, le preguntaron con mucha curiosidad la razón de su éxito. A lo que ella respondió:
Yo crecí con la convicción de que las mujeres encantadoras y seductoras obtenían los mejores hombres. Para mí era imposible relacionarme con un varón atractivo y próspero, y en esa misma medida generalicé que las mujeres sin mayor atractivo pudieran tener alguna oportunidad.
En mi trabajo como diseñadora de interiores me toco visitar muchos hogares que precisaban de mis servicios. Me sorprendió mucho conocer parejas realmente disparejas, así que muy prudentemente comencé a preguntarles a todas las que pude: ¿Cómo se conocieron? Las respuestas fueron múltiples, pero al final de cada historia escuchaba decir, me enamoré su sonrisa, de su inteligencia, de su calidad humana, de su alegría en fin, de muchos más atributos que la belleza.
Deje mis tabúes de un lado y aproveché la oportunidad que me daba el relacionarme con colegas hombres por la naturaleza de mi trabajo, cuando ellos me decían – que agradable es conversar contigo eres una mujer muy inteligente. – Yo les respondía: Gracias por el cumplido, lamentablemente es difícil conseguir hombres inteligentes que salgan con mujeres inteligentes.
Hubiera querido poder fotografiar cada gesto de asombro que veía después de decir esta frase, lo cierto es que logre ser invitada muchas veces hasta que llegó el hombre de mi vida.
 -      ¿Y no tienes miedo que el futuro tu esposo te deje por otra mujer más atractiva?
Con el tiempo aprendí que si eres fea deseas ser bonita; si eres bonita deseas ser inteligente; si eres bonita e inteligente deseas ser prospera económicamente.
Si tienes estos tres atributos, entonces los deseos se convierten en miedos. Si eres soltera temerás que se te acerquen solo por el interés de una noche; si ya estás casada te preocupará que te suplanten por una mujer menos atractiva o menos inteligente.
Si me preocupo por algo que no tengo, estaría siendo injusta con todo aquello que me ha traído aquí. Para lograr lo que yo quiero en la vida, me enfoco en mis fortalezas y en los talentos que aún debo trabajar, de nada me vale lamentar aquello que nunca he tenido.
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jueves, 13 de marzo de 2014


Los seis errores del hombre

Insistir que una cosa es imposible porque no podemos conseguirla

(Parte 1)

 

 
Para estudiar este error, he dividido su análisis en dos partes. En este primer apartado lo invito a emprender un ejercicio de visualización que recomiendo ensayarlo de la siguiente manera:
1.- Disponga del tiempo necesario para leer la visualización.
2.- Habilite un espacio entre sus compromisos para estar a solas, cerrar sus ojos, relajarse y realizar la visualización. El tiempo estimado escasamente supera los 15 minutos.
 La semana que viene concluiremos el artículo haciendo el análisis de una de las visualizaciones. Si alguien desea participar con su experiencia con gusto será examinada.
La visualización es la siguiente:    
 “Reflexione por un momento sobre aquello que aún no ha logrado conseguir en su vida. Póngale un nombre exacto. Cree una imagen en su mente de lo que sea que haya pensado y coloréelo, ubíquelo en un paisaje, asígnele un olor y si es posible un sabor, tóquelo en su mente, sienta su textura, su temperatura y su consistencia. Imagine que está disfrutando de aquello aunque sea por los momentos en su imaginación. ¿Se siente bien o se siente de otra manera?
 Ahora imagine como podría cambiar su vida de conseguir lo que desea, que dilemas desaparecerían y a su vez que nuevos compromisos debería asumir.
Reflexione acerca de lo que necesita hacer para arribar a su destino, preste atención a lo que le dice su mente acerca de cuáles son a grandes rasgos las obras que debe emprender para llegar a obtener lo que anhela.
Tome todo ese mundo que ha creado en su mente y conténgalo en una burbuja transparente. A continuación colóquelo exactamente al lado de esa burbuja que es hoy su vida. Tome una burbuja en cada mano, en su mano izquierda debe estar la burbuja que acaba de imaginar, en su mano derecha la burbuja que es hoy su vida. Vamos a compararlas.


















Por un momento concéntrese en su mano derecha y haga un descripción de todo lo que ha logrado hasta hoy, de todos los éxitos que ha cosechado y de la misma manera todos los fracasos que han acontecido en su vida. Sobre cada logro y sobre cada fracaso comience a levantar un puente muy sólido por donde deberán atravesar cada una de sus victorias y frustraciones. Cada puente debe construirse hasta la mitad del camino entre la burbuja de su mano izquierda y la burbuja de su mano derecha.
Ahora concentrémonos en la mano izquierda, retome el registro de esos grandes atributos que necesite alcanzar para lograr sus propósitos. De igual manera edifique los puentes hasta la mitad del camino que separa a ambas burbujas.   
Una vez erigidos todos los puentes, haga que los logros de su burbuja actual en la mano derecha, pasen a la burbuja ideal en su mano izquierda. Encontrará entonces que aquello que aún no hemos cosechado ya tiene resultados acumulados, identifique cada uno de ellos.
Pero mejor aún, los reveses que hasta ahora se han apilado en su vida actual, una vez que han cruzado el puente hacia la burbuja de la mano izquierda, pasan a transformarse en un verdadero caudal de riquezas. Sus fracasos, sus errores y todo aquello que no debió ocurrir, acortará la curva de aprendizaje en su nuevo propósito. Piénselo de esta manera, es construir un mundo nuevo con el ímpetu de la juventud y la maestría del sabio.
Sea consciente de cada revés en su vida, precise cuales ha capitalizado en su vida y cuáles aún no.   
Abra sus ojos y tome consciencia de lo que está sintiendo en este momento”. 

Fin de la visualización.  

 

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La razón del otro

El Fanatismo
 
 
Buenos días a todos mis lectores. Estoy de regreso y desde hoy en adelante podremos compartir semanalmente mis artículos a través del blog. Quiero iniciar esta nueva temporada con un tema al cual es difícil ser ajeno en estos tiempos.
Me refiero al diálogo y a la comunicación. Los venezolanos a través de sus distintas formas de representación social y política, han tratado de establecer vías de encuentro que propicien el entendimiento entre todos sus ciudadanos sin distingo de ideologías partidistas.
Siempre y sobre todo tipo de circunstancias debe prevalecer el dialogo, aún bajo las condiciones más extremas de conflicto este diálogo debe ser incentivado,  confiando que por poco que se avance siempre es mejor a la ausencia de la comunicación.
Hoy voy a referirme a un grupo de personas cuya actitud hace que la comunicación y el entendimiento sean realmente difíciles, pues más allá de estar convencidos de su forma de pensar son fanáticos de sus doctrinas.
El fanatismo es la entrega que una persona hace sin condiciones de sus pensamientos, acciones, energía y en ocasiones de su propia existencia a un ideal, creencia, o persona. El fanático deja de ser él mismo para fundirse en “eso o aquel” por lo que da fe.
 
Una manera de identificarlos está en su lenguaje y sus acciones, el fanático habla, actúa y vive ciega y apasionadamente, en función a sus convicciones o a un ser humano en particular.
Por alguna razón hemos llegado a dividir el país en dos corrientes de pensamiento político. El capitalismo y el socialismo como dos tendencias claramente polarizadas, han fraccionado a tal grado la población que aquellas personas que buscan un lógico y justo acuerdo entre ambas modelos de vida, son tildadas de desleales por  cualquiera de las dos filosofías.
En ambos modelos de pensamiento nos encontramos con personas fanáticas, cuyos razonamientos y respuestas ante hechos que no dejan lugar a dudas, son dignas de incredulidad, asombro e indignación por los demás. Se ha hecho costumbre en la sociedad venezolana que en los eventos sociales en donde se inicia una conversación o un encuentro de creencias y saberes, acaban en acaloradas discusiones sin lograr razonar algún tipo de consenso.
Conseguimos a este grupo de personas fanáticas en todos los quehaceres de la vida nacional. Pueden ser entre otros: figuras públicas, artistas deportistas, periodistas, humoristas, políticos internacionales, presidentes de medio de comunicación, gerentes corporativos, clérigos. Pero también están en nuestro ámbito personal: Amigos, colegas, compañeros de trabajo, y más aún en la familia. Hermanos que no se dirigen la palabra, cónyuges que se separan y hasta padres e hijos, han zanjado sus diferencias “no tocando el tema político” cuando se encuentran reunidos. 
Entenderse con un fanático exige de su contraparte la observación y el cumplimiento de tres elementos fundamentales. En primer lugar se debe tomar consciencia de que los argumentos esgrimidos hacía nuestro interlocutor fanático por muy válidos que sean, nunca serán suficientes para hacer entrar en razón a alguien cuya capacidad de discernimiento, esta signada por la pasión desmedida de sus ideales.

El fanático difícilmente entrará en razón por la vía del argumento del otro, lo discutirá y lo negará, más aún, si se llegara a sentir acorralado será hasta capaz de hacer comentarios ilógicos, ridículos o extemporáneos. E inclusive recurrirá al pasado para justificar el presente y mentirá de ser preciso con tal de no dar la razón a lo que es evidente. El fanático cree que al dar la razón debilita aquello por lo que respira y vive.
En segundo lugar juega un papel fundamental la capacidad del otro para manejar su propia paciencia. Desde el preciso momento que esta paciencia cede su espació ante un fanático, es cuestión de tiempo llegar a un nivel de desperdicio en la discusión.   
 
 
En tercer lugar y muy importante, el fanatismo no está solamente relacionado con la ignorancia y/o la pobreza. He encontrado fanatismo en personas con nivel de instrucción universitaria que son buenos lectores y que han tenido la oportunidad de conocer otras culturas muy distintas a las nuestras. El fanatismo tiene además otros orígenes, en todo caso podría ser tema de otro artículo.  
Basados en lo anterior, la comunicación con un fanático debe estar dirigida más hacía la escucha activa (el sentimiento detrás de las palabras) y la formulación de preguntas abiertas y cerradas que lo hagan entrar en clara contradicción con sus esquemas de pensamiento. En la escucha activa de sus razonamientos siempre podremos encontrar vías que lo llevarán a replantearse sus convicciones.
Una vez conseguida esta vía y habiendo formulado la(s) pregunta(s) adecuada(s), se debe respetar el momento de silencio que mostrará el fanático al darse cuenta que la respuesta a una pregunta, entra en franca contradicción a lo dicho por él mismo apenas hace momentos atrás.
En ese momento es cortés cambiar el tema de conversación. Además de ser elegante y considerado el fanático sentirá un incipiente respeto ante la perspicacia de su contraparte.     
Es muy difícil que un fanático cambie de opinión. La fórmula para comunicarse con  ellos que he descrito en las líneas anteriores nos convierte en el mejor de los casos en buenos oyentes y buenos hablantes. Además, progresivamente generaremos la empatía suficiente en el fanático para que ellos puedan poco a poco permitirnos conocer sus insatisfacciones y convertirnos con el tiempo en personas en la que ellos puedan confiar.  
Ganarse la confianza de un fanático, requiere de paciencia, tiempo y maestría en la comunicación.


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lunes, 13 de mayo de 2013


Los seis errores del hombre
Error II


La tendencia a preocuparse por las cosas que no se pueden cambiar o corregir (primera parte)

A veces tengo la sensación que la impotencia es más fuerte que mis deseos de una vida mejor. Lo que más me ha dolido aprender, es la certeza que por más que saque agua del mar, siempre habrá más mar que mis fuerzas para cambiar su rumbo.
Es de esta manera que mi vida ha trascurrido aprendiendo a aceptar que mis designios no son los tuyos, o de aquellos que me rodean y que bajo la mirada complaciente del amor, he tratado de moldear el camino de aquellos que me importan.
Es entonces cuando me rebelo y me digo a mí mismo, a todo aquel que quiera o no escuchar, e inclusive cuando nadie ha preguntado, que lo único seguro en la vida son los cambios, y por lo tanto todo se puede cambiar o corregir.
Por supuesto que me apoyo en mi bagaje profesional, en todo aquello que he leído y enseñado, y debo reconocer que soy muy bueno dando explicaciones, pero apenas termino de autonombrarme el gurú del continuo de los cambios, comienza a llover y por más que me impute, no escampará, hasta que tenga que escampar.
Allí estoy yo, parado sobre mi púlpito con todo el poder que me da la razón, pensando en buscar un paraguas, cerrar la boca y por supuesto adaptarme. Por más que me preocupe no dejará de llover, la naturaleza tiene su ritmo y su tiempo.

La novia de mi vecino necesita tiempo para pensar, él le pregunta cuánto durará, ella misma no lo sabe, por más que él se preocupe, ella nunca regresará, por más que él saque agua del mar este nunca se secará.
Mi vecino ha aprendido a través de su propia experiencia, que ella se irá y que él no podrá cambiar esa decisión, pues seguro en la vida son los cambios y toda su voluntad de poder no podrá cambiar el hecho de su partida.                           

Entonces, ¿Cómo explicamos la paradoja que si en la vida todo se puede cambiar o corregir, mi vecino no pudo cambiar o corregir el hecho que ella se fuera? Podemos abrir un debate de esta pregunta y te invito a que escribas tus ideas en mi blog. Para ello dejo esta reflexión que me será muy grata conversar contigo.

“Lo único seguro en la vida son los cambios", como así lo demostró la separación entre mi vecino y su novia, es por esta razón que él no pudo cambiar o corregir el hecho de que ella se marchara.

La próxima semana la segunda parte de este artículo. ¿Cómo hacemos para no preocuparnos por aquello que no podemos cambiar o corregir?  

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