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lunes, 19 de mayo de 2014


Ayudar a... o hacerse responsable de...

 
El pasado viernes salía a las 4:00 de la tarde de una empresa para la cual estaba brindando una consultoría. Era viernes, y aunque había tenido una semana realmente agotadora reunía mis últimas fuerzas para atender a mis clases de psicoterapia desde las 5:00 de la tarde hasta las 8:30 de la noche.
 
Mi vehículo estaba en un estacionamiento al aire libre el cual limita con una construcción que luce paralizada, allí se encuentran refugiados los llamados “dignificados de la patria”. Me sorprende que a esa hora el sonido que escuché era el inconfundible batir de unas piedras de dominó sobre una mesa.
 
Antes de que yo pudiera reaccionar, un caballero que caminaba delante de mí alcanzó a decir. “Ellos jugando dominó y nosotros trabajando para mantenerlos”. De alguna manera me sentí identificado y me sumo a su comentario diciéndole que es viernes, que estoy cansado, que voy para clases y probablemente estaré llegando a mi casa sobre las 9:30 de la noche. El joven caballero me dijo que no creyera yo que porque era viernes estaban jugando dominó, pues casi todos los días hasta las 9:00 o a veces hasta la medía noche la escena era la misma.  
Uno de los principios que constituyen la Gestalt es la responsabilidad. Nosotros entendemos que cada persona debe asumir su existencia, emociones y/o acciones. Hacerse responsable de obrar día a día en lugar de lamentarse y de esgrimir excusas para evadirse de los compromisos y obligaciones que acarrea el diario vivir.
Creo sin lugar a dudas que ha sido un gran error confundir “ayudar a los demás” con “hacerse responsable de los demás” Cada ser humano debe hacerse responsable de construir su propio destino y la participación del estado debe fundamentarse en ayudarlo con los medios necesarios para alcanzar sus sueños.
Pienso que es sensato patrocinar la idea que a una población de escasos recursos económicos en el país se le proporcione luz, agua, comunicaciones, viviendas, educación, salud y capacitación para que puedan tener un nivel de vida digno, además de aprender un oficio o profesión que les permita generar sus propios ingresos. Pero debe hacerse con la conciencia que si al principio no pagarán nada, poco a poco deberán ir devolviendo parte de ese capital y el tiempo invertido en ellos para que otras personas y otras comunidades puedan correr con la misma fortuna que ellos tuvieron.
Que quede claro, yo también soy un venezolano que tengo arraigado la idiosincrasia de celebrar mis triunfos y progresos en la vida. Me gusta celebrar con mis familiares y amigos en torno a una buena parrillada, buena bebida y hasta de vez en cuando un buen puro para disfrutar de todo aquello por lo que tanto he trabajado. Porque de eso se trata, de sacar a este país adelante con nuestro propio estilo, con alegría y el buen humor que nos caracteriza.
Lo que nunca avalaré, es que la energía que destinamos una parte importante de ciudadanos a ayudar a otros compatriotas, sea destinada a mantener a partidarios del pensar que la culpa de sus infortunios es totalmente del otro, y que tienen el derecho a esperar sentados que el estado los “mantenga” por el simple hecho de haber nacido en una tierra bendita de recursos naturales.  
 

 

1 comentario:

  1. Concuerdo contigo, Domingo, desde niña me enseñaron que los derechos conllevan obligaciones, todos tenemos derecho a una vida digna, pero esto implica igualmente obligaciones para con tus semejantes, con la sociedad, no valoramos, lo gratuito, lo que se ha adquirido fácilmente...es un gran error que se sigue cometiendo por parte de nuestros políticos.
    Un gusto leerte. Besos

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